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QUE SABES....

Enviado por YOLANDA HERNANDEZ RUIZ el 02/02/2012 a las 20:56

ALMAS EN EL HORIZONTE


Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se

abre solo que a veces no la vemos porque nos

quedamos paralizados frente a la que se cerro.
No sabemos lo que tenemos hasta que lo

perdemos... pero otras veces no sabemos

lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Deja que crezca el amor en el corazón de otra

persona, y si no crece, se feliz porque creció en

el tuyo.
Ama hasta consentirte en lo amado y mas aun

hasta convertirte en el mismísimo amor.
El amor llega a aquel que tiene fe y espera,

aunque lo hayan decepcionado...
A aquel que aun cree y sueña, aunque haya

sido traicionado...
A aquel que todavía anhela amar, aunque antes

haya sido lastimado...

...Y por sobre todo. llega al que tiene el coraje y

la fe de seguir amando sin ser recompensado.
Dejemos que los demás sean auténticos, que

sean ellos mismos, de lo contrario amaríamos

el reflejo de nosotros en ellos.
No debemos fijar nuestra mirada en lo externo,

ya que esto se puede perder en el camino de

la vida.

No nos inclinemos tampoco por las cosas

materiales, ya que nada es eterno.
Siente por alguien que te comprenda, que

te haga sonreír, y que transforme tus

en dulzuras.
Alguien que haga que un día oscuro brille

solo para ti.
Alguien que cautive tu corazón y lo libere

de sus cadenas... y que lo deje ser libre

para sentir de verdad...

Hay momentos en los que uno extraña a

alguien sin control, y no sabe por que...
Hay momentos en que nos invade un

fuerte deseo de abrazar, besar y querer

por siempre...

Es en esos momentos en que sentimos

el amor de una manera única...

el corazón se pierde en un estallido

y vibra el alma tratando de llegar

a ese ser que tanto deseamos...

Que bello es soñar con la persona amada,

atravesar el tiempo y el espacio para

unirse mas allá de nuestra imaginación,

en ese mundo en el que soñamos estando

despiertos, con sueños tan vivénciales

que nos hacen sentir que ese ser esta ahí,

solo esperando que demos un paso para

cobijarnos entre sus brazos...
La felicidad espera a aquellos que sueñan...

Hay otras puertas que conducen

nuevamente al amor...
La felicidad espera a aquellos que

tratan de abrir esas puertas y que

dejan de mirar la que en un momento

los paraliza...
Solo hace falta entregarse a esa nueva

ilusión, dejarse consumir por el fuego

de esa llama y proponerse no poner

límites a esas sensaciones.
Porque el verdadero amor no conoce

de límites ni de fronteras y podemos

encontrar nuevamente a quien amar,

más allá del horizonte.

 

EL GUSANO Y EL ESCARABAJO


Había una vez un gusano y un escarabajo

que eran amigos, pasaban charlando

horas y horas.

El escarabajo estaba consciente de

que su amigo era muy  limitado en

movilidad, tenía una visibilidad muy

restringida y era muy tranquilo

comparado con los de su especie.


El gusano estaba muy consciente de

que su amigo venía de otro ambiente,

comía cosas que le parecían desagradables

y era muy acelerado para su estándar de

vida,

tenía una imagen grotesca y hablaba

con mucha rapidez.


Un día, la compañera del escarabajo

le cuestionó la amistad hacia el gusano.
- ¿Cómo era posible que caminara tanto

para ir al encuentro del gusano?
A lo que él respondió que el gusano

estaba limitado en sus movimientos.
- ¿Por  qué seguía siendo amigo de un

insecto que no le regresaba los saludos

efusivos que el escarabajo hacía desde

lejos?
 
Esto era entendido por él, ya que sabía

de su limitada visión, muchas veces ni

siquiera sabía que alguien lo saludaba

y cuando se daba cuenta, no distinguía

si se trataba de él para contestar el

saludo,sin embargo calló para no discutir. 

 
Fueron muchas las respuestas que en el

escarabajo buscaron para cuestionar la

amistad con el gusano, que al final,

éste decidió poner a prueba la amistad

alejándose un tiempo para esperar

que el gusano lo buscara.
 
Pasó el tiempo y la noticia llegó:

el gusano estaba muriendo, pues

su organismo lo traicionaba por tanto

esfuerzo, cada día emprendía el camino

para llegar hasta su amigo y la noche

lo obligaba a retornar hasta su lugar

de origen.
 
El escarabajo decidió ir a ver sin

preguntar

a su compañera qué opinaba.
En el camino varios insectos le contaron

las peripecias del gusano por saber qué

le había pasado a su amigo.

Le contaron de cómo se exponía día a día

para ir a dónde él se encontraba,

pasando cerca del nido de los pájaros.

De cómo sobrevivió al ataque de las

hormigas y así sucesivamente.
 
Llegó el escarabajo hasta el árbol en que

yacía el gusano esperando pasar a mejor

vida. Al verlo acercarse, con las últimas

fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto

le alegraba que se encontrara bien.

Sonrió por última vez y se despidió

de su amigo sabiendo que nada malo

le había pasado.
 
El escarabajo avergonzado de sí mismo,

por haber confiado su amistad en otros

oídos que no eran los suyos, había

perdido muchas horas de regocijo que

las pláticas con su amigo le

proporcionaban.

Al final entendió que el gusano, siendo

tan diferente, tan limitado y tan distinto

de lo que él era, era su amigo, a quien

respetaba y quería no tanto por la especie

a la que pertenecía sino porque le ofreció

su amistad.


El escarabajo aprendió varias lecciones

ese

día. La amistad está en ti y no en los

demás, si la cultivas en tu propio ser,

encontrarás el gozo del amigo.

También entendió que el tiempo no

delimita las amistades, tampoco las

razas o las limitantes propias ni las ajenas.

Lo que más le impactó fue que el tiempo

y la distancia no destruyen una amistad,

son las dudas y nuestros temores los

que más nos afectan.

Y cuando pierdes un amigo una parte

de ti se va con él. Las frases, los gestos,

los temores, las alegrías e ilusiones

compartidas en el capullo de la confianza

se van con él. 


El escarabajo murió después de un tiempo.

Nunca se le escuchó quejarse de quien

mal le aconsejó, pues fue decisión

propia el poner en manos extrañas su

amistad, solo para verla escurrirse como

agua entre los dedos.

Si tienes un amigo no pongas en tela

de duda lo que es, pues sembrando dudas

cosecharás temores. No te fijes demasiado

en cómo habla, cuánto tiene, qué come

o qué hace, pues estarás poniendo en una

vasija rota tu confianza.

 

EL SACO DE PLUMAS.


Había una vez un hombre que calumnió

grandemente a un amigo suyo, todo por

la envidia que le tuvo al ver el éxito que

este había alcanzado. 

Tiempo después se arrepintió de la ruina

que trajo con sus calumnias a ese amigo,

y visitó a un hombre muy sabio a quien

le dijo:

"Quiero arreglar todo el mal que hice a

mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un

saco lleno de plumas ligeras y pequeñas

y suelta una donde vayas".

El hombre muy contento por aquello tan

fácil tomó el saco lleno de plumas y al

cabo de un día las había soltado todas. 

Volvió donde el sabio y le dijo:

"Ya he terminado", 

a lo que el sabio contestó:

"Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con

las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas". 

El hombre se sintió muy triste, pues

sabía lo que eso significaba y no pudo

juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo

las plumas que volaron con el viento,

así mismo el mal que hiciste voló de

boca en boca y el daño ya está hecho.

Lo único que puedes hacer es pedirle

perdón a tu amigo, pues no hay forma

de revertir lo que hiciste".

"Cometer errores es de humanos y de

sabio

es pedir perdón".

 

DÍ LO QUE SIENTES


Siempre dí lo que sientes y haz lo que

piensas...

  • Si supiera que hoy fuera la última 
  • vez que te voy a ver dormir, te 
  • abrazaría fuertemente y rezaría al
  •  Señor para poder ser el guardián 
  • de tu alma.
  • Si supiera que esta fuera la última 
  • vez que te vea salir por la puerta,
  •  te daría un abrazo, un beso y te
  •  llamaría de nuevo para darte más.
  • Si supiera que esta fuera la última 
  • vez que voy a oír tu voz, grabaría
  •  cada una de tus palabras para poder
  •  oírlas una y otra vez indefinidamente.
  • Si supiera que estos son los últimos
  •  minutos que te veo diría te quiero 
  • y no asumiría, tontamente, que ya
  •  lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos

da otra oportunidad para hacer las

cosas bien, pero por si me equivoco y

hoy es todo lo que nos queda, me

gustaría decirte cuánto te quiero y que

nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie,

joven o viejo.

 

Hoy puede ser la última vez que veas a

los que amas.

Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya

que si el mañana nunca llega,

seguramente lamentarás el día que no

tomaste tiempo para un sonrisa, un

abrazo, un beso, y que estuviste muy

ocupado para concederle a alguien un

último deseo. 

Mantén a los que amas cerca de ti,

diles al oído lo mucho que los necesitas,

quiérelos y trátalos bien, toma tiempo

para decirles "lo siento", "perdóname",

"por favor", "gracias" y todas las

palabras de amor que conoces.

 

Nadie te recordará por tus pensamientos

secretos.


Pide al Señor la fuerza y sabiduría

para expresarlos.

 

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