Que es Catolico......

 

 

 

 

LAS ORIENTACIONES PRINCIPALES DE LOS CATOLICOS

 

                                              Dilatadísimo es el campo de la Acción Católica, la cual, de suyo, no excluye absolutamente nada de cuanto de algún modo, directo o indirecto, pertenece a la divina misión encomendada a la Iglesia.

                                            Nos deferimos con el campo de acción católica a las empresas o finalidades particulares en que ha de emplear sus actividades con el fin de realizar su objetivo inmediato y conseguir su fin supremo que es ayudar y prestar apoyo tanto en lo espiritual como en lo material.

                                          Hay dos modos de acción católica que son:

Primero Abstracto significa la recta formación de la conciencia cristiana de todos los católicos y de un modo especialísimo de cuantos se hallan asociados a la acción católica. Además tenemos la difusión, la defensa y práctica aplicación de los principios de la fe y de la doctrina cristiana en la vida privada  y  en la pública, es decir  es actuación de sus fines inmediatos, para un propósito determinado.

Segundo concreto se entiende por la salvación y santificación del alma de un modo directo o indirecto con la participación de la Iglesia en la acción católica. Teniendo claro que la acción católica es  muy  amplia  en todos sus campos de acción.

                                           Muy fácil es descubrir la necesidad del  individual  que atan importante obra, no sólo en orden a la santificación de nuestras almas, sino también respecto a extender y dilatar más y más el reino de Dios en los individuos, en la familia y en la  sociedad, procurando cada cual, en la medida de sus posibilidades, el bien del prójimo con la divulgación de la verdad, con el ejercicio de las virtudes cristianas y con obras de caridad o de misericordia espiritual y temporal. Este es aquel andar, según Dios, a que nos exhorta San Pablo, de suerte que le agrademos en todo, produciendo frutos de buenas obras y creciendo en la ciencia divina.

                                         Tantas son las alteraciones radicales que el correr de los años introduce en la sociedad y vida pública, tantas las necesidades que el cambio de circunstancias va de continuo llamando. Pero la Iglesia, en el curso de su historia, siempre demostró con evidencia estar poseída de maravillosa virtud para adaptarse a las varias condiciones de la sociedad civil, de suerte que salvo siempre la integridad e inmutabilidad de la fe y moral, salvos también sus sacratísimos derechos, fácilmente se allana, en lo convincente y accidental, a las  vicisitudes de los tiempos y a las nuevas pretensiones de la sociedad. La piedad para todos se hace y amolda al individuo, poseyendo las promesas divinas aún en orden a los bienes de la vida natural, como a los del porvenir. Por eso la acción católica  aunque varíe oportunamente en sus formas exteriores y en los medios empleados, siempre queda la misma en los principios que la dirigen y en el fin nobilísimo que pretende.

                                       Porque siendo acción católica por su misma naturaleza “La cooperación de los laicos al apostolado jerárquico”, es a la Jerarquía de la Iglesia a quien le compete en último término, el  determinar cuál ha de ser en cada caso el  campo en que este apostolado de laicos ha de cooperar al apostolado jerárquico.

                                        La acción católica se puede determinar como un continua formación y preparación espiritual e intelectual de las conciencias, sobre toda  formación en la instrucción religiosa y moral, también en la restauración de la familia, en la educación cristiana de la niñez y de la juventud,  la difusión de la prensa católica en todas sus formas y la defensa  contra la mala o peligrosa interpretación de un tema determinado, en la defensa de la moralidad social y pública, en el fomento y la orientación cristiana de la  beneficencia y del servicio social,  la acción católica y principalmente la acción social a la clase trabajadora que pertenece a la Iglesia, la defensa o conservación de la libertad y de los derechos de la Iglesia.

                                          La Iglesia es el auxilio de los hermanos católicos, que se propone especialmente juntar todas las  fuerzas vivas para combatir, por todo medio justo y legal, a la civilización anticristiana; reparar por todos los medios, los desórdenes morales que de esa civilización se derivan, restaurar a Jesús en la familia, en la escuela, en la sociedad, restablecer el principio de la autoridad humana como representante de la de Dios, defender con decidido empeño los intereses de la clases popular  y singularmente de los operarios y obreros, no sólo inculcando en los corazones de todos el principio religioso, único verdadero manantial de consolaciones en los trabajos de la vida, pero esforzándose en enjugar sus lágrimas,  endulzar  sus penas y mejorar su condición económica merced a bien  entendidas disposiciones, emplearse en hacer que las leyes públicas sean conformes a la justicia y en que se modifiquen o deroguen las que le son contrarias, defender, por último y sostener con espíritu verdaderamente católico los derechos de Dios en todas las cosas y los no menos sagrados de su Iglesia.

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