QUE CREES TU DE LA VIDA...

ESTOY EN MANOS DE DIOS…PARA SU PROPOSITO

 

       

                                             ¡Cuántas cosas maravillosas haríamos en lo que resta de nuestra vida!   Si pensáramos de esta manera, que somos instrumentos de Dios en nuestro paso terrenal; que Dios nos envió a este mundo con un propósito, el mismo que a veces no alcanzamos a comprender de por qué estoy aquí  o  por qué me sucede esto a mí. Interrogantes que se van aclarando tan solo en la medida en que crecemos espiritualmente y mantenemos una relación directa y permanente con nuestro Creador y llegamos a convencernos de la plenitud de su Amor.
                                            Es cuando ya no nos quedan dudas y sabemos bien que somos Instrumentos de ese amor, para su propósito en las vidas de los demás y por ende en nuestra vida.  
                                          ¿Se ha detenido siquiera por un momento a pensar, cuan privilegiado es usted? Imagínese que entre tantos miles de millones de personas en el mundo, Dios lo eligió para que sea uno de sus ángeles terrenales y transmita Su Amor, Su paz, Su bondad, a cuantas personas estén cerca de usted; ya que en el instante mismo en que su corazón se estremece de ternura y compasión, y lo induce a hacer el bien, es porque en ese corazón habita la presencia de Dios, y ella se hace sentir de mil formas que solo quien lo experimenta puede percibir el gozo inefable que solo el poder de Dios le concede a través de lo que usted haga.
                                              Entonces ... ¡Qué hermoso es saber que somos instrumentos de Dios!   Que tenemos una misión que Él nos ha encomendado, y que si nos sentimos halagados con esta responsabilidad espiritual, Él nos dará la sabiduría y las fuerzas necesarias para hacer Su voluntad. Por lo tanto, ya no tendremos miedo a nada ni a nadie porque estaremos revestidos del poder que Dios nos otorga para enfrentar lo que Él nos tiene preparado. Y si finalmente, en ese trajinar por los caminos de este mundo no tuviere la respuesta que yo espero por parte de mi prójimo, lo recibiré con humildad y le ofreceré mi dolor, mis quebrantos y mis temores a mi Señor, porque sólo Él me devolverá la fe para seguir creciendo, y para seguir siendo un instrumento de los planes que Dios ha preparado para mi vida.


EN LAS MANOS DE DIOS  ESTOY, DEJO QUE ÉL ACTÚE A TRAVÉS DE MI.

 

 

 

Enviado por josami

Palabras al vientos.

 

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