poemas

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ALMA VENTUROSA

 

Al promediar la tarde de aquel día,

Cuando iba mi habitual adiós a darte,

Fue una vaga congoja de dejarte

Lo que me hizo saber que te quería.

Tu alma, sin comprenderlo, ya sabía…

Con tu rubor me iluminó al hablarte,

Y al separarnos te pusiste aparte

Del grupo, amedrentada todavía.

Fue silencio y temblor nuestra sorpresa;

Mas ya la plenitud de la promesa

Nos infundía un júbilo de alegría,

Que nuestros labios suspiraron,

Y nuestras almas se estremecían,

En tus dedos como si se estuviera deshojando,

Una rosa,  sin espinas.

 

 

 

 

EL ANGEL DE MIS SUEÑOS

 

Sólo tres cosas tenían,

El ángel de mis sueños,

Para su viaje eterno,

Entre el mar y el cielo,

Los ojos abiertos a la lejanía,

Atento el oído y el paso ligero.

Cuando la noche ponía,

Sus sombras en el sendero,

El  miraba cosas que nadie veía,

Y en su lejanía,

Brotaba un lucero,

De infinita ternura,

Más que panes más que huertos.

De la soledad que huía

Bajo el silencio agorero,

De una noche tranquila,

Resuena como un eco,

De una dulce melodía.

Aquel ángel de mis sueños,

De un inmenso corazón,

Canta todas las noches

Una dulce canción.

 

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